jueves, 28 de febrero de 2013

El dolor













El hombre debería mantener bajo control la fuente de placer y del dolor.

Más que el placer, es el dolor lo que despierta la sabiduría en el  hombre.

Sin aflicción, no puede haber sabiduría. Es el dolor lo que  enseña muchas lecciones al hombre.  Al no darse cuenta esta profunda  verdad, el hombre persigue el placer sin cesar. Sin duda, el hombre  necesita ser feliz.

¿Pero cómo se alcanza la felicidad? 

 El hombre realiza  la felicidad únicamente cuando vence la aflicción.  De ahí que cada uno  debería dar la bienvenida a la aflicción con el mismo espíritu  con el que  saluda a la felicidad. 




El dolor y el placer están entremezclados.  Nadie  puede separarlos.  Nunca se haya el placer separado por sí solo.  Cuando se  alivia el dolor, se experimenta el placer.

Andrew Jones

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